Llamado al orden de los diáconos permanentes en la Diócesis de Mayagüez

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El sábado 29 de mayo pasado,  en la Catedral Nuestra Señora de La Candelaria de Mayagüez se vivió un acontecimiento de gracia.  Treinta y un varones de diversas parroquias fueron llamados al orden diaconal. En la misma celebración se les instituyó lectores.

Estos candidatos han cumplido el tiempo de formación. La escuela de formación de diáconos fue renovada por el Obispo Álvaro Corrada Del Rio, S.J.  En un ciclo de cuatro años han recibido formación sólida conducente a recibir el primer grado del Orden Sacerdotal, el diaconado. Han tomado cursos de Sagrada Escritura, Iglesia, Doctrina Social, Homilética, Iglesia, Derecho Canónico,  Liturgia, Sacramentos y otros que son propios de la vida diaconal.

Diversos sacerdotes, diocesanos y de Vida Consagrada, de la diócesis y de otras jurisdicciones han sido formadores en este tiempo de preparación académica y de vida espiritual.

Luego de las debidas consultas a los párrocos respectivos y fieles de las diversas comunidades, conforme al proceso que establece la Iglesia, el Obispo ha llamado a la recepción del orden diaconal a estos 31 varones que han sentido la vocación como don de Dios.

La Iglesia Catedral estuvo colmada de los familiares y amigos, así como de los hermanos fieles que quisieron hacerse participes y solidarios de este acontecimiento.  Fue una tarde lluviosa en la ciudad de las aguas puras. Ello provocó que a consecuencia de las intensas lluvias estuviésemos sin energía eléctrica. Ello no fue óbice para que se viviera con intensidad y gratitud el momento.

A estos varones probados les corresponde hacer el camino del seguimiento fiel de Jesús. Al igual que los discípulos de Emaús, relato evangélico de ese domingo, no pocas veces les resultará esforzado, tenso y cargado de emociones encontradas el sendero. Pareciera por momentos que la misión y la entrega no rinden frutos, que termina todo en el fracaso de la cruz. Más no dejen de esperar, con la certeza de que el Resucitado siempre camina a nuestro lado.

Al igual que los discípulos de Emaús hoy reconocemos al Señor Resucitado en el partir el pan. La Eucaristía, Sacramento que nos fortalece, es centro y culmen de la vida cristiana. Lo afirmó el Concilio Vaticano II y se ha insistentemente repetido en los documentos magisteriales. El ejercicio del ministerio diaconal tiene la Eucaristía como fuente de fecundidad y aliento en los avatares del camino.

Uno de los rasgos que deben acompañar a todo ordenado es su amor a la presencia de Jesucristo hecho Pan de Vida. La constante referencia al Tabernáculo, la oración y adoración eucarística serán siempre la fortaleza de todo caminante en fe, aun mas, de todo ordenado al ministerio.

En su caminar cuentan con la maternal protección de la Virgen Madre. Han de vivir refugiados en su Inmaculado Corazón. Es un hecho que su vocación ha nacido de esa constante devoción al Sagrario y a María Santísima.   

Solía decirnos el Siervo de Dios P. Romualdo M. Ortiz Vega, de feliz memoria, que en el Sagrario y la devoción a Nuestra Señora encontramos la fuente y la fuerza de nuestra peregrinación terrena.  Manteniendo una constante referencia al Sagrario y a la Virgen María podremos vencer toda asechanza del mal y perseverar firmes en nuestra fe y ministerio.

Felicitamos a estos treinta y un varones fieles que han decidido entregar su vida en servicio de amor a sus hermanos. Esperamos con ilusión el momento en que serán ordenados diáconos para gloria de Dios y bien de su Santa Iglesia.