Obispo bendice columbario en facilidades de Servicios Funerales Católicos

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En una tarde soleada y calurosa en el litoral mayagüezano asistimos a la bendición del nuevo columbario en el Crematorio Funeraria La Resurrección en Mayagüez.  Con la presencia de los directivos de Servicios Funerales Católicos, funcionarios de esta entidad y fieles, el Obispo de Mayagüez, Mons. Álvaro Corrada Del Rio S.J.,  presidió la Eucaristía.

La Eucaristía fue concelebrada por P. Edward Acevedo Lugo, Capellán; Mons. Humberto López Bonilla, Decano de Mayagüez y Rector de la Catedral La Candelaria y P. Edgardo Acosta, Párroco de la vecina parroquia de El Salvador y Vicario de Comunicaciones de la Diócesis. Estuvo la celebración animada musicalmente por el Sr. Pepe Avilés.  La Santa Misa se ofreció en sufragio por las almas de los difuntos, cuyas exequias aquí se han realizado.

En la celebración eucarística el Obispo en su reflexión homilética enfatizó que la meta de la peregrinación cristiana es la Resurrección.  Partiendo del evangelio proclamado, San Juan 11, 24-36, señaló que la afirmación de Jesús ´´Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi aunque haya muerto vivirá´´, es lo que da sentido al ministerio que por medio de Servicios Funerales Católicos, quiere proclamar la Iglesia. San Juan, escribe su Evangelio, desde la presentación de siete sellos o señales. El culmen de las mismas es la resurrección de Lázaro, que anticipa y señala la resurrección final de los muertos.

No hay muerte para quien cree. Jesucristo muerto y resucitado es la proclamación efectiva de que la muerte ha sido derrotada, vencida. La Funeraria Crematorio es signo de que quienes pasan por la experiencia de la pérdida de un ser querido, creyente o no, católico o de otra denominación, requiere ser acogido, consolado y animado en su peregrinación terrena. Quien muere entra a formar parte del misterio de la resurrección. Jesús acentúa la importancia del creer en él.

En una sociedad marcada por la secularización que excluye la trascendencia y resta importancia a la esperanza en la vida futura hemos de recuperar la dignidad y solemnidad de las exequias. Especialmente las exequias de los bautizados.

Finalizada la Eucaristía salimos al lateral oeste del edifico para proceder a los actos de bendición. Allí se estableció el columbario. Siguiendo el rito de bendición propio el Obispo realizó la ceremonia. Inicialmente hay disponibles cincuenta y dos espacios para depositar las cenizas de los difuntos. Es propio recordar que la Iglesia dispone que las cenizas deben ser enterradas y o depositadas en lugares dignos en los que se manifieste la dignidad de los restos mortales. El columbario equivale a la sepultura de los cuerpos.

Una vez concluida la bendición el Obispo agradeció a los presentes su solidaridad. Igualmente agradeció a los funcionarios de la entidad su servicio. También por grabación para algunos medios de comunicación indicó en un breve mensaje la importancia de contar con estas facilidades para conservar la dignidad de  la muerte y el proceso de despedir a nuestros seres queridos.

Disfrutamos finalmente de un sencillo compartir en el patio interior de las facilidades. Exhortamos a los fueles y a quienes deseen que su hora final sea una digna y plena que acoja estos servicios.