Mons. Santiago Rivera Allende, llamado a la casa del Padre

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El viernes 4 de enero, recién comenzando el año, fuimos sorprendidos con la llamada a la eternidad de Mons. Santiago Rivera Allende. Había nacido el 13 de enero de 1943 y fue ordenado sacerdote el 7 de enero de 1983. El día de su aniversario comenzamos su velatorio. Sus exequias fueron una masiva manifestación de gratitud a su ministerio sacerdotal.

Mons. Santiago, que siempre se presentó como P. Santiago, ejerció el ministerio presbiteral sus primeros meses en las parroquias La Candelaria de Lajas y Santa Rosa de Lima en Rincón. Estuvo 25 años en La Monserrate de Moca, parroquia que fue su cruz y su gloria, donde realizó una intensa labor evangelizadora y restauradora de sus templos. Allí también fundó el Colegio Nuestra Señora de La Monserrate. Fue un trabajador incansable, que además del ejercicio propio de su misión sacerdotal salía a los pueblos vecinos a realizar campañas de recaudación para aquella inmensa obra de reconstrucción.

Estaba yo de párroco en Rincón y en muchos momentos fui testigo de cómo P. Santiago iba con sus fieles con libretas de sorteo y envases de recaudación pidiendo a todos los que pudiesen colaborar con los recursos necesarios. En fiestas patronales, festivales y otras actividades multitudinarias aparecía con su alcancía solicitando donativos.

Finalizado su tiempo en Moca pasó a regir la Parroquia La Ascensión de Mayagüez. Allí también emprendió una campaña intensa para restaurar la casa y el templo parroquial. Luego volvió a regir la Parroquia Santa Rosa de Lima en Rincón, por poco tiempo. Se retira del ministerio activo y ayudaba allí donde se requiriese su servicio, siempre dispuesto a auxiliar a sus hermanos presbíteros.

Quienes le conocimos sabemos que tuvo un corazón generoso y hospitalario. Llegar donde estaba él era sentirse acogido con un calor humano y sacerdotal colmado de alegría. Tuvo su carácter recio, a veces explosivo, por muchos incomprendido, mas era reflejo de su celo sacerdotal y su deseo de que las cosas se hiciesen rectamente y con sentido de responsabilidad.

Hasta agosto pasado fue rector del Santuario de Schoenstatt en Juana Díaz. Había hecho su consagración sacerdotal en el Instituto y fue colaborador del mismo en su ministerio. El año que medio que estuvo en Juana Díaz fue muy dichoso.

En estos años de retiro fue para la comunidad parroquial del Sagrado Corazón de Mayagüez de gran ayuda. Tanto en los años que P. Ángel Luis Ríos fue párroco como en el tiempo que llevo rigiendo la parroquia estuvo siempre disponible para ayudarnos. De hecho estuvo con nosotros en las celebraciones de Navidad y Maternidad Divina de María. Habíamos acordado que nos ayudaría este mes.   

Fue un sacerdote eucarístico y mariano. Ferviente devoto de la Eucaristía y de la Virgen María. Muy celoso en la atención a los enfermos, impartía con gozo el Sacramento de la Unción a cuantos tenían dolencias y situaciones que según su criterio podría ser auxiliado con el amor sanador de Jesucristo. Me comentaba un fiel en su velorio que terminando una celebración en el Santuario de Schoenstatt en Cabo Rojo le manifestó que pasaba por una  fuerte depresión, P. Santiago le dijo ven conmigo a mi automóvil, allí le ungió y según su testimonio quedó nuevo.

 Descanse en paz. Hasta el cielo hermano.