Seminario la Acción Misionera salvará a la Iglesia Año Extraordinario de la Misión

Noticias
Typography

El sábado 23 de febrero dio comienzo en nuestra Diócesis mayagüezana este seminario. En el inicio participaron cuatrocientos cuarenta y cinco fieles de la mayoría de las parroquias, que estuvieron debidamente representadas. El recurso que impartió el primer tema fue P. Feliciano Rodríguez de la Diócesis de Caguas. Resumimos su disertación desde los apuntes que generosamente nos entregó.

Este disertó  sobre el recorrido en el último siglo en la acción misionera de la Iglesia. En una exposición magistral, que deleitó a los asistentes, nos ilumino sobre el sentido, destinatarios y radicalidad de la misión.

Comenzó señalándonos que la misión es la entrega de lo experimentado en el amor contemplado. Es, por tanto, entrega gratuita y generosa, reflejo de la gracia o don recibidos. La primera obra misionera es el contacto con la fuente por medio de la oración, la escucha de la Palabra y la contemplación de la obra de Dios.  "Padre…que el mundo sepa…que los amaste con el mismo amor con que amaste a mi…" (Juan 17,23)

El misionero no es el agente exclusivo de esta entrega, sino la Iglesia entera,  que posee toda ella "la unción del Santo" (cf LG 12). La Iglesia lleva en si misma a Aquel a quien debe entregar. Por lo tanto, si un cristiano vive en conciencia y coherencia con lo que ha recibido, se vuelve necesariamente testigo. Es imposible que no pueda transparentar lo que ha recibido, sin "concebir la totalidad de la vida como una misión" (Gaudete et Exultate 23).

Los misioneros asumen el mismo programa de Jesús – misionero: anunciar la Palabra (servicio del ministerio del profetismo, la verdad y el discernimiento; tener presente la urgencia de esta Palabra  en el mundo de la "contaminación informativa"). ; sanar liberar (regeneración de la dignidad de la persona y de su capacidad de dar y darse) y perdonar (misericordia que permite sanar la historia, el pasado, lo corrido en el tiempo).

"El obrar sigue al ser"… La acción misionera refleja y confirma la condición de santidad de los hijos de Dios. "La misión es camino de santidad" (Gaudete et Exultate 19, 23, 26).

La misión no es producto final que se entrega, sino el testimonio de la experiencia del encuentro que se ha vivido con Jesucristo. La misión implica, pues, a Jesús, al testigo y al "destinatario" o compañero de camino.

Lo experiencial/existencial no es cualquier asunto que nos ocurre, sino aquello que se vuelve parte de nuestra historia personal. La clave está en el significado que adquieren los acontecimientos para la vida. Dios, Jesucristo, el Espíritu Santo, la fe… (Igual que la familia, la amistad, la patria…) no pueden "reducirse" a estructuras, dogmas, ritos o dogmas; solo adquirirán significado real cuando se "experimenten" y marquen la vida personal. Solo se defiende y da la vida (solo se es mártir/testigo/misionero (por aquello que se ha experimentado de esta manera.

Continuaremos el Seminario el 23 de marzo. En este segundo encuentro disertara Mons. Elías Morales sobre el estilo de evangelizar del Papa  Francisco según la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium. Animamos a todos los fieles a asistir, aunque no hayan estado en el primer encuentro pueden participar.