Diócesis peregrina al Santuario Nuestra Señora de la Monserrate

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Cientos de fieles de las parroquias de la Diócesis de Mayagüez peregrinaron a la Basílica de La Monserrate el viernes 22 de marzo. Comenzamos temprano en la mañana de ese día festivo a subir a la Colina Sagrada. Como lo hemos hecho en los últimos años vamos en caminata penitencial en el tiempo cuaresmal.

Llevamos como intención implorar el perdón y orar por los jóvenes en el viernes que la Iglesia puertorriqueña ofrecía todo acto de piedad y sacrificio por los jóvenes, una de las opciones prioritarias asumidas en la Asamblea Nacional de Pastoral.

Los jóvenes fueron protagonistas en la caminata. Algunos de los que fueron participes de la Jornada Mundial de la Juventud dirigieron el rezo del Santo Rosario mientras subíamos al Santuario. Una vez estuvimos ya en la Basílica otro joven, Christopher Gonzales, seminarista de la diócesis, quien también estuvo en la Jornada en Panamá, nos dio su testimonio de su experiencia y dicto el mensaje. En una exposición magistral nos iluminó sobre lo que supone en la vida del bautizado el camino de conversión. Enfatizó que la meta del discípulo es alcanzar la santidad. Agradecemos a nuestro joven seminarista su exhortación entusiasta y sincera. Escuché varios fieles comentar que será un gran predicador y que habló desde el corazón.

En las misiones diocesanas que realizamos esta cuaresma los  predicadores han sido jóvenes que vivieron la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud. Son expresión del rostro siempre joven de la Iglesia de Jesús que permanece incólume en el tiempo.

Nuestro Obispo presidió la Eucaristía. Enfatizó el amor de Dios que llama a todos. A pesar de nuestra fragilidad y limitación Dios sigue teniendo con nosotros gran ternura. La Montana Santa de Hormigueros es semejante a tantos lugares que la Escritura señala como sitios de encuentro con Dios. En la historia de nuestra tierra la Colina Sagrada ha sido centro y fuente de espiritualidad y riqueza moral.

Nos animó a abrazar el calvario de Cristo, que es nuestro. El Santuario, el Monte Santo, rememora el monte de la cruz. La cruz redime, la cruz es gloriosa. Jesús atrae todo a la cruz y vence en su cruz la miseria humana.

El pueblo de la primera alianza asesino a los profetas que les fueron enviados llamándolos a la conversión. El Padre envió a su Hijo para que fuera quien asumiera las consecuencias del pecado.  Hemos de asemejarnos al Hijo, siguiendo el llamado a la conversión dese nuestra fragilidad.

Solo desde la contemplación y asunción de las maravillas de Dios podemos emprender con serenidad el camino de la conversión. Como María hemos de glorificar al Señor. En el santuario somos llamados a contemplar el gozo y las maravillas de Dios. El poder de Dios vive y actúa hoy. Caminamos por el pueblo de Dios, por la humanidad entera. Caminamos con la cruz de nuestros pecados, con los dolores de nuestro pueblo.

Mas nuestro caminar es uno en esperanza, en ilusión. Nuestro Dios vive, es maravilloso. Él nos salva por su cruz.