Diócesis de Mayagüez celebra el 81 Aniversario de Ordenación Sacerdotal de Mons. Romualdo M. Ortiz Vega

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En medio de una pandemia que ha cobrado la vida de muchos, ha quitado la salud y el sosiego a otros, celebramos la vida de aquellos a los que les tocó, ante los grandes retos de su época, vivir el cristianismo y tomar parte “en los duros trabajos del Evangelio” como lee la primera lectura de la segunda carta de San Pablo a Timoteo (2 Timoteo, 1, 8).

Celebramos la vida sacerdotal de Mons. Romualdo Mariano Ortiz Vega este pasado 3 de junio de 2020 en la Parroquia San Juan Bautista de Maricao, fecha en la que se cumplieron 81 años de su ordenación.  En esa fecha en la liturgia se celebraba a los mártires católicos y anglicanos más famosos de Uganda, África, a San Carlos Lwanga y sus compañeros.  Ellos murieron por defender la fe y fueron víctimas de la persecución anticristiana de finales del siglo XIX.

Monseñor Romualdo también fue un gran defensor de la fe.  Fue ordenado un 3 de junio de 1939, Fiesta de la Santísima Trinidad en Rochester, Nueva York.  El Padre Ortiz, como él prefería que se le llamara, sirvió como Sacerdote por espacio de 68 años en diferentes parroquias de la Diócesis de Mayagüez y en algunos pueblos que pertenecen a la Diócesis de Ponce como Villalba y Arroyo, así como en su última morada, el Hogar de Ancianos San José en Hormigueros.  En todos los lugares que estuvo se atestigua que vivió en olor de santidad y de una manera excepcional su sacerdocio, así como de manera heroica las virtudes de Fe, Esperanza y Caridad.  

El Padre Ortiz nació en el 1908, diez años después de la Guerra Hispanoamericana en Puerto Rico.  Nació, creció y vivió en medio de la pobreza de inicios del Siglo XX en las montañas de la cordillera central, en el Barrio Pulguillas de Coamo.  Había limitaciones materiales, pero grandes valores cristianos en su familia y en su entorno.  Creció bajo los embates de la Primera Guerra Mundial que ocurrió de 1914 a 1918 y en la cual miles de puertorriqueños perdieron la vida.  Luego, cuando fue sacerdote, en más de una ocasión tuvo que reconstruir las parroquias o capillas donde le tocó trabajar debido, por ejemplo, a eventos de la naturaleza que le afectaron como el Huracán Santa Clara en el 1956 que causó grandes daños en todo Puerto Rico y que, entre otras cosas, destruyó la Capilla Cristo Rey del Barrio Pulguillas de Coamo, la cual fue reconstruida por su gente y también por las manos de Monseñor Ortiz.

El clero de la Diócesis de Mayagüez junto a su actual obispo, Mons. Álvaro Corrada del Río y su obispo electo, Mons. Ángel Luis Ríos Matos, celebraron con la Santa Misa el octogésimo primer aniversario de la ordenación sacerdotal de Monseñor Romualdo, cuyos restos descansan en el interior de la iglesia parroquial de Maricao.  Monseñor Corrada fue quien presidió la celebración y predicó la homilía diciendo que “quien se deja llevar por el Espíritu Santo tiene una vivencia interna y externa”.  La interna es personal, como la vivió Monseñor Ortiz en profunda y continua oración e intimidad con Dios.  La dimensión externa se ejemplifica en el uso de los dones, en el dinamismo en la acción en la Iglesia, en la caridad hacia los demás.  Unidas a esas dos virtudes, Monseñor Ortiz vivía una tercera que era su devoción a la Virgen María, lo cual demostraba con el continuo rezo del Santo Rosario, pero especialmente en la ternura y la sensibilidad hacia la gente, en ir más allá del signo.  Esa ternura y sensibilidad quedan demostradas en innumerables testimonios y vivencias de fieles que le conocieron como, por ejemplo, una larga caminata que hizo a inicios de la década de los sesenta para llegar al pobre hogar de un hombre que había perdido a dos hijos por desnutrición.

El Obispo Corrada indicó que había conocido a Monseñor Ortiz en el seminario San Ildefonso, siendo seminarista, en Aibonito.  Relató que cuando el P. Romualdo aparecía a su retiro anual,  todos estaban atentos porque él tenía algo especial en su comportamiento.  También indicó que siendo ya Sacerdote llegó a sufrir la burla y las risas aun de sus compañeros que no entendían su vida austera y de oración continua, al servicio de Dios y de aquel que lo necesitara a cualquier hora del día o de la noche 

El Evangelio de este día estaba tomado de San Marcos 12, 18-27 trataba sobre los saduceos, pertenecientes a una secta que no creía en la resurrección de los muertos y que trataron de acorralar a Jesús con una pregunta que el Obispo Corrada describió como “cínica”.  Una porción del Evangelio lee como sigue:

Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.  Jesús les respondió:  “Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios:  "Yo soy el Dios de Abrahám, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.”  (Marcos 12, 20-27)

Monseñor Álvaro exhortó a contrarrestar las actitudes cínicas practicando una de las virtudes del Padre Ortiz, la devoción a María.  Exhortó al rezo del Santo Rosario y a actuar con ternura y sensibilidad hacia el prójimo.

El obispo Corrada aprovechó la ocasión para informar a los presentes que ya se tiene redactada una primera biografía de Mons. Romualdo M. Ortiz Vega para darlo a conocer en la Diócesis de Mayagüez y en Puerto Rico.  Este es uno de los pasos iniciales en la investigación de su vida en vías a la beatificación.

Quienes hayan conocido a Mons. Romualdo M. Ortiz Vega y deseen escribir sobre sus vivencias y testimonios deben enviarlos a:

Causa Mons. Romualdo M. Ortiz Vega
Obispado de Mayagüez
Apartado 2272
Mayagüez, Puerto Rico 00681